Un bonito cuento de la escritora Cristina Peri Rossi, nacida en Montevideo en el año de 1941, exiliada en 1972 en España. Una pasión prohibida. Cristina Peri Rossi. Lo mandaron a Europa porque estaba enamorado. El padre (que no entendía de amores) pensó que las ciudades, los monumentos, los museos y los puentes lo distraerían. Pero las ciudades siempre tenían una letra, un campanario, una plaza, un ruido de agua que la evocaban, en los museos halló cada vez un torso o un perfil similar al suyo, en los puentes la encontraba y la perdía (arco de Locarno, pila de Avignon), los trenes lo desplazaban solo de una memoria de vidrios (Rímini) en que se reflejaba, a una memoria de agua (Amstel) donde volvía a verla. Viajó como en un sueño, los nombres de las ciudades eran palimpsestos: al repetirlos, al darlos la vuelta, lentamente aparecía el de la mujer que amaba; Barcelona y Brujas se perdían en la bruma, Siena era ocre como su pelo y las sirenas de Oslo (de ...
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